CONSEJOS PARA LAVAR EL PESCADO FRESCO Y LAS VERDURAS



Mientras se terminan de poner de acuerdo si los congelados pierden propiedades nutricionales, o los enlatados tienen muchos preservativos, seguiremos eligiendo el pescado fresco como la fuente de vitaminas que necesita el organismo para su correcto funcionamiento. Desde Consejos de Limpieza, daremos algunas pautas para limpiar y almacenar correctamente el pescado fresco.

RECOMENDACIONES PARA TRATAR Y ALMACENAR EL PESCADO FRESCO

El pescado se echa a perder rápidamente luego de que muere, así que debes conocer exactamente cuáles son los días que llega el pescado fresco a tu mercado. En lo posible elige el género que aun este vivo, y al almacenar colócalo con hielo en una hielera si no lo vas a consumir inmediatamente.
Mantén el pescado mojado hasta que le quites las escamas. Si se han secado, mojarlos por unos minutos en agua helada antes de quitarles las escamas para que esto sea algo sencillo.
Si estas comprando un pescado entero en el supermercado, limpiarlo tan pronto como llegues a casa, en lugar de colocarlo en el refrigerador. Además debes comerlo el mismo día que lo compraste.
Utiliza una cubeta para colocar las partes del pescado, usa guantes si quieres usarlos, un cuchillo afilado, un contenedor para colocar las partes limpias del pescado. Si tienes que limpiar mucho pescado, coloca una hielera llena de hielo para mantener al pescado frío.
Si tu pescado tiene escamas, necesitarás un cuchillo de mantequilla, o una herramienta para descamar; cualquiera de las dos funciona bien.
Si tu pescado no tiene escamas, necesitarás un par de alicates para pelar la piel.

PESCADO CON ESCAMAS
Empieza a quitar las escamas. Sujeta firmemente la cabeza y raspa las escamas desde la cola hacia las branquias con un cuchillo de mantequilla o herramienta para descamar. Aplica la presión adecuada; las escamas deben soltarse y caer fácilmente.
Mantén los trazos del descamado corto y rápido. Evita presionar demasiado el pescado.
Trabaja cuidadosamente alrededor de las aletas ya que te pueden pinchar y perforar tu piel.
Asegúrate de quitar todas las escamas de los lados del pescado. No olvides quitar las escamas que rodean los pectorales y las aletas dorsales, hasta la garganta, que es dónde terminan las aletas del pescado.
Lava el pescado, usa una manguera o el grifo del puerto. La presión debe ser la adecuada para quitar las escamas sueltas; evita colocar una ráfaga de agua sobre el pescado, ya que la carne interna es delicada.



PESCADO CON PIEL
Saca tu pescado (usualmente el pez gato) y Colócalo con su estómago sobre un periódico.
Si le estás quitando la piel a un pez gato es recomendable que uses un par de guantes. El pez gato tiene espinas afiladas que pueden cortarte.
Realiza un corte detrás de la aleta dorsal, y por debajo de la otra aleta dorsal. Toma la cabeza para sujetarlo durante el proceso.
Corta la aleta dorsal y ventral si así lo deseas. Si estás trabajando con un pez gato con muchas espinas, el proceso de despellejar puede ser sencillo si quitas las aletas. Esto no es necesario si el pez gato no tiene muchas espinas.

Nuevamente, trabaja un pez a la vez. Mantén los demás peces en una hielera mientras trabajas.
Haz un corte perpendicular a lo largo de la espina. Ten cuidado de no quebrar la espina con el cuchillo; solo has un corte poco profundo para ayudarte a despellejar el pescado.
Usa el alicate para pelar la piel. Coloca el pescado de lado y usa los alicates para raspar la piel, dónde realizaste el corte en la aleta dorsal, tira de la piel hacia la cola. Voltea el pescado y pela el otro lado de la piel.
Usa un cuchillo para ayudar a aflojar la piel si es difícil de pelar.
Quita los restos de piel con tus dedos si es necesario.
Lava el pescado. Usa tu manguera o el grifo del Puerto. La presión no debe ser muy fuerte, solo la adecuada para aflojar los restos de piel; evita echar una ráfaga de agua en el pescado, ya que la piel de adentro es delicada.
Inserta el cuchillo en el ano cerca de la cola. Lleva el cuchillo hasta la cabeza, dividiendo el pescado hasta la base de las branquias.
Abre la cavidad abdominal con tus dedos. Saca las entrañas. Colócalas en una cubeta que has destinado para este propósito.
Lava la cavidad con agua de chorro. Puedes usar una manguera o grifo para lavar la parte de afuera del pescado.
Quita la cabeza si así lo deseas. Aunque muchas veces son cocinados con la cabeza, o hacer un buen caldo de pescado, las cabezas de los pescados pequeños son cortadas desde las branquias.

A TENER EN CUENTA:

Cuando los peces son menores a 1 kilo es preferible no filetearlo y cocinarlo entero. A partir de 1 kilo ya es un pescado del cual podemos extraer un buen filete. 
Si tenemos un pescado plano muy fresco, como un lenguado, nos podemos encontrar con que al tirar de la piel nos llevemos también parte de la carne. Para evitarlo, podemos escaldar brevemente la cola, introducirla en agua hirviendo durante unos segundos. 
Hay algunos pescados que necesitan ser limpiados concienzudamente para evitar que la piel se contraiga y lo deje 'chicloso': es, por ejemplo, el caso del rape. 
Si vamos a hacer un lomo de pescado a la plancha (dorada, lubina...), lo comenzaremos a hacer por el lado de la piel, pero dándole unos cortes que eviten precisamente eso, que se contraiga.

MAS TRUCOS PARA TRATAR Y APROVECHAR EL PESCADO FRESCO O CONGELADO

1. Al limpiar el pescado, Es aprovechable el hígado y los huevos de los que los tienen.
2. Las angulas se sumergen en agua para limpiarlas. Se van sacando de ella por la superficie, con las manos. Se colocan en un trapo de tejido fino, con una gasa, que tendremos formando un colador. Se ponen bajo el grifo, a fin de que vaya colando el agua que cae sobre ellas y en el mismo instante que van a cocinarse se echa sal por encima.
3. El bacalao hay que tenerlo en agua por lo menos doce horas para limpiarlo, cambiándola tres o cuatro veces antes de que sea guisado. Si hubiese que demorar el cocinarlo, no debe de tocarse del agua primera, en la que se conserva bastante tiempo, cosa que de cambiarla no sucede, y hay que guisarlo a las tres horas como máximo.
4. A las gambas, cigalas, langostinos, cangrejos, centollos, y langostas. Solo se les quitan unos hilos parecidos a unos bigotes que les parten de la cabeza como largos pelos, a los langostinos y gambas etc. Se lavan y nada más. No se salan directamente, si no hay que hacerlos a la plancha. Se sala sólo el agua de cocerlos.
5. Pulpos, calamares y jibias. Se vacían de su cuerpo los despojos. Si se desean hacer en su tinta, se conserva una bolsita negra que hay adherida a ellos. Se procura guardarla entera y la tinta se vacía en una taza. Se pelan quitándoles una piel fina, oscura a veces marrón o morada y, otras negra, que, si son frescos, han de tener entera y firme. Las patas, esas tiras largas con ventosas que parten de la cabeza, han de abrirse como una flor y del agujero redondo que hay en el centro se extrae una espina, igual que si quitásemos una espinilla. Este pescado no se sala y debe adquirirse dulce, ya que cuando no es muy fresco, se sala para conservarlo. Es muy fuerte y sólo hay que hacerlo si va con salsas, pues es allí precisamente donde hemos de comprobar la sazón.


CONSEJOS PARA LIMPIAR LAS FRUTAS
Incluir frutas y verduras en la dieta es algo saludable e indispensable para gozar de buena salud. Por ello, es claro que este tipo de alimentos tienen muchas propiedades que benefician nuestro organismo, mejoran nuestras defensas y nos previenen de muchas enfermedades. Sin embargo, antes de llevarlos a casa, ambos alimentos son susceptibles de contaminarse con muchos patógenos que afectan nuestra salud, no sólo por el hecho de estar expuestos directamente a los agentes de nuestro entorno, sino que también en el proceso de siembra y cultivo, donde son sometidos a fumigaciones con pesticidas altamente contaminantes.

Por lo general las frutas y verduras se consumen crudas y esto implica un mayor riesgo para la salud, es por eso que resulta muy importante aprender a lavar y desinfectar muy bien este tipo de alimentos, con el fin de disminuir notablemente el riesgo de sus diferentes contaminantes, que pueden estar presentes por la suciedad, el proceso de almacenaje, el transporte y, como decíamos anteriormente, el uso de químicos y pesticidas con los que son cultivados. 

PASOS PARA LAVAR Y DESINFECTAR CORRECTAMENTE LAS FRUTAS Y VERDURAS

1. En primer lugar debes tener en cuenta que lo mejor que puedes hacer para lavar tus frutas y verduras, es hacerlo antes de partirlas o pelarlas. Cuando lavas la fruta o verdura entera, evitas que los patógenos que hay sobre la corteza, se trasladen hasta el interior del alimento. Esto lo puedes hacer independientemente de que la vayas a consumir o no, con cáscara.
2. También debes asear muy bien tus manos antes de manipular cualquier tipo de verduras y frutas. La higiene personal también jugará un papel muy importante en la no contaminación de este tipo de alimentos.
Lee también:
Las recomendaciones para congelar los alimentos.
3. Al seleccionar las frutas y verduras que vas a lavar, las debes poner al menos dos minutos bajo el grifo, o bien, puedes ponerlas en un recipiente con agua para ahorrar agua. Si tienen muchos excesos de suciedad, puedes ayudarte utilizando un cepillo o esponja limpia y libre de jabones.
4. Es recomendado eliminar las hojas externas de algunas frutas y verduras, ya que pueden estar contaminados.
5. Para desinfectar las frutas y verduras, hay varios trucos caseros que puedes tener en cuenta, ya que utilizan productos antibacteriales, capaces de combatir las bacterias en estos productos y disminuyendo el riesgo que tienen sus patógenos contaminantes.
6. Después de seguir estos pasos, es importante también limpiar muy bien los utensilios de cocina a utilizar, para evitar que el alimento se contamine mientras se manipula en la cocina.
¿Cómo desinfectar las verduras y frutas?
Cuando ya hayas lavado tus frutas y verduras, y preferiblemente antes de cortarlas, lo ideal es desinfectarlas completamente, con algunos tips caseros muy efectivos, que la abuela nos cuenta a continuación:

Bicarbonato de sodio
Este producto es muy económico, fácil de encontrar y, por lo general, lo incluimos en la canasta familiar, ya sea con fines culinarios o para uno que otro problema de salud. Otra de sus virtudes es limpiar y desinfectar efectivamente, es por eso que lo podemos utilizar para darle una correcta limpieza a las frutas y verduras.
¿Cómo hacerlo?
Diluir una cucharada sopera de bicarbonato de sodio en un litro de agua, poner las verduras y/o frutas en remojo por 10 minutos y listo.
Vinagre
El vinagre es otro de los desinfectantes naturales más poderosos que podemos encontrar, pues elimina todo tipo de bacterias al ser antimicrobiano. Al igual que el bicarbonato, es un producto muy económico y que encontramos en la canasta familiar. Lo mejor de todo es que es bueno para la salud y no tiene componentes tóxicos.
¿Cómo hacerlo?
Diluir un vaso de vinagre en un litro de agua, posteriormente remojar las frutas durante 10 minutos u optar por rociar la mezcla con un spray antes de usar el alimento en las preparaciones de la cocina.
Limón
El limón es un alimento conocido por sus propiedades desinfectantes y antibacteriales, que se deben principalmente al ácido cítrico. Este alimento combinado con un poco de vinagre, hace un desinfectante natural, ideal para eliminar cualquier patógeno de tus frutas y verduras.
¿Cómo hacerlo?
En un recipiente mezcla muy bien partes iguales de agua, limón y vinagre. Posteriormente coloca a remojar las frutas y/o verduras a utilizar, dejando actuar por 10 minutos, para luego enjuagar, secar con una toalla limpia y posteriormente utilizar.

Bien, así termina nuestra nota, agradecemos su tiempo y lo esperamos en próximas entregas, un saludo!
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